Día de la Conservación del Suelo

Gran tormenta de polvo en Texas, 1930

En homenaje a un pionero de la lucha contra la erosión se conmemora el 7 de Julio el Día Nacional de la Conservación del Suelo, establecido en 1963 por decreto de la Presidencia de la Nación en memoria del Dr. Hugh Hammond Bennet.


En la década de 1930 los Estados Unidos estaban tratando de recuperarse de la Gran Depresión, donde la mayoría de los ciudadanos luchaban para obtener alimento para la mesa. La persona promedio estaba demasiado preocupada por sus necesidades básicas como para preocuparse por la situación de los agricultores en las Grandes Planicies (Great Plains). Allí la sequía y las tormentas de polvo estaban destruyendo los medios de vida de muchas familias que se habían mudado al oeste para cultivar tierras que les había proporcionado el gobierno.
Algunos se daban cuenta, sin embargo, que el bienestar de todos los ciudadanos de los EE.UU. estaba estrechamente ligado al de aquellos de los Estados del Medio Oeste, donde se cultivaban tantos granos del país. Una de las personas que entendió esto fue Hugh Hammond Bennett, que con el tiempo llegó a ser conocido como el "padre de la conservación del suelo" en los Estados Unidos. A principio de 1900, había una creencia común de que el suelo era un recurso que no podía ser perdido o agotado. El se propuso probar lo equivocada que estaba esta idea. Su misión con el Departamento de Agricultura fue orientar sobre los problemas de agotamiento de las tierras.

En los 30’ enormes tormentas de polvo cruzaban a través de las Grandes Planicies, llevando miles de millas de suelo del Medio Oeste a la costa este. La erosión del suelo era ahora un tema de preocupación nacional. El escenario se encontraba sin tormentas de polvo cuando el gobierno proporcionó la tierra libre a colonos que se trasladaron al oeste y accedieron a cultivar sus 65 ha (130 ha en algunos casos). En el momento en que comenzó este programa, la zona estaba experimentando un período de cuatro años de precipitaciones excepcionalmente intensas.
La sequía severa provocó que el suelo se convierta en polvo. Los vientos predominantes volaron este polvo, formando grandes nubes que ennegrecían el cielo. Estas nubes de polvo asfixiantes viajaron por todo el país, llegando hasta la costa este y golpearon a ciudades como Nueva York y Washington DC. En las Grandes Planicies, a menudo reducían la visibilidad a 1 m o menos. El 9 de Mayo de 1934, una fuerte tormenta de polvo que duró 2 días, removió cantidades masivas de la capa superficial del suelo de las Grandes Llanuras.
La causa fue por los altos rendimientos del trigo en el área, junto con la promesa de prosperidad general, alentaron a otros colonos a moverse hacia el oeste a cultivar. En retrospectiva, es fácil ver las trágicas consecuencias: la destrucción de vastas superficies donde creían pastizales naturales que protegían al suelo de la erosión eólica, y un retorno a condiciones semidesérticas luego del corto período de precipitaciones por encima del promedio. El suelo fértil de las áreas planas había sido cubierto con pastos que tenían la habilidad de existir en áreas que recibían menos de 80 mm de precipitaciones anuales.
En 1934, Bennett fue citado a declarar ante el comité del Congreso sobre el problema creciente. El obtuvo el apoyo del Congreso debido a lo que en parte llamó una tormenta de polvo providencialmente cronometrada, que provino desde las llanuras que rodean Washington mientras estaba testificando.
El 27 de abril de 1935, el Congreso de Estados Unidos aprobó sin un solo voto en contra, la Ley de Conservación de Suelos. Esta aprobación establecía al Servicio de Conservación de Suelos y su primer director Hugh Hammond Bennett.

Adaptación
Fuente
Página del INTA, traducción del texto de Gerald MCKIBBEN

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