La tradición del árbol de Navidad tiene unos origenes muy confusos. Desde la antigua creencia germana de que un árbol gigantesco sostenía el mundo y que en sus ramas estaban sostenidas las estrellas... Los primeros cristianos que llegaron a Europa, al descubrir que los bárbaros celebraban el cumpleaños de uno de sus dioses, adornando un árbol perenne, en la fecha próxima a la Navidad, tomaron progresivamente la idea del árbol cambiándole totalmente el significado. San Bonifacio fue, también en Alemania, el primero en plantar un pino como símbolo del amor perenne de Dios. Según cuenta la tradición, lo adornó con manzanas para simbolizar el pecado original y con velas para representar luz del mundo. www.euroresidentes.com Estás y otras historias se pueden encontrar en internet sobre el árbol navideño. No es para menos que el àrbol genere en nos esa idea de reunión o símbolo de encuentro. Buscamos cobijo bajo la sombre de un árbol, al ...